DARIO PODESTA
@dario_podesta_photography
 
 


¿Hace cuánto te iniciaste en fotografía de naturaleza y cómo fueron tus comienzos?
Comencé hace unos 20 años mientras iniciaba mis estudios universitarios; al principio lo hacía mayormente como una manera de documentar especies, comportamientos o ambientes; obviamente con equipo analógico, primero con papel y luego con diapositivas que ofrecían una excelente calidad y podían ser digitalizadas mediante escáneres.
Mi aprendizaje fue autodidacta y con prueba y error.

¿Tu carrera de Biólogo influenció a que te enfocaras en esta rama de la fotografía?
Si, sin dudas. Si bien siempre me impactó la naturaleza en general y los animales silvestres en particular, al adquirir conocimientos en el área de la biología y realizar viajes de campo con especialistas en distintos temas fue que se incrementó esta necesidad de capturar, de alguna manera, eso que tanto me movilizaba. Primero como retrato o documento de la realidad y después incorporando también una parte más creativa como intento de expresión artística personal.

¿Con que cámara comenzaste y cuál usas en la actualidad?
Comencé con una Kodak compacta de película de 110 mm, pero realmente los primeros pasos en naturaleza los hice con una réflex Asahi Pentax analógica que ni siquiera tenía fotómetro incorporado, con un lente de 50mm y otro de 250mm; equipo que me prestaba mi padre hasta que se dio cuenta de que ya no se lo devolvería nunca.
Después de pasar por Minolta y Nikon dentro de las analógicas, mi primer réflex digital fue una Nikon D100, luego me cambié a Canon hasta ahora. Actualmente tengo dos cuerpos, una Canon EOS 5D Mark III y una 1DX.

¿Más allá de la satisfacción personal de conseguir cierta foto, hay algún otro interés detrás de cada foto?
Claro que disfruto el hecho de obtener una buena imagen, incluso el proceso en sí mismo, desde la planificación de la salida hasta el asado posterior con amigos y colegas. Pero mi desvelo es causar, con mis fotografías, un impacto en el espectador. Inspirar, motivar, concientizar, generar “algo” en el observador que despierte sus sentidos de alguna manera. Principalmente generar empatía hacia el mundo natural y sus ambientes y especies. De esta forma creo poder aportar mi granito de arena al cuidado y protección de la biodiversidad que tanto está sufriendo a causa de la especie humana.
También, en los últimos años, gran parte de las fotos que busco tienen más que ver con una forma de expresión artística que con la intención de mostrar la realidad. Lograr una foto que realmente me guste lo veo comparable con pintar un cuadro, componer una canción o escribir una poesía, por ejemplo.

¿Quién o quiénes influyeron en tu trabajo?
Bueno…, la lista podría ser muy larga, porque creo que, sin darme cuenta, en mis fotos pongo un poco de todo aquello que me ha marcado de alguna manera. Desde el amor y respeto por la naturaleza que me inculcaron mis padres, hasta algunas charlas con amigos o personas que he cruzado en el camino. Todo esto de alguna forma llega, tarde o temprano, a plasmarse en mi obra.
Pero yendo a cuestiones más concretas creo que tuve como pulsos de motivación en estos años; el primer impulso se dio al conocer a Hernán Povedano, gran fotógrafo y amigo, en mis inicios en la fotografía y la biología. En ese momento había poca información disponible y estábamos forzados a ser autodidactas. Eran tiempos de muy pocos fotógrafos de naturaleza en Argentina. Con él supimos motivarnos mutuamente y compartimos muchos viajes y jornadas fotográficas. Este fue, a mí entender, el primer “empujón” hacia estos rumbos. Sin duda también influyeron revistas como National Geographic o documentales de la BBC.
Más adelante con el surgimiento de internet y las redes sociales, tuve acceso al trabajo de muchos fotógrafos de todo el mundo y también a exponer mi propio trabajo a la crítica.
Otra gran influencia fue, sin duda, el hecho de haber consolidado, en estos últimos años, un grupo de amigos fotógrafos que, al vivir todos en la zona de Puerto Madryn, tenemos un intercambio constante y fluido en materia de fotografía. Eso me ha mantenido motivado y ha influido seguramente en la dirección de mi trabajo fotográfico.

¿Podrías nombrar algunos de los fotógrafos que te inspiran?
En mis comienzos seguía mucho el trabajo de Francisco Erize y José Calo de Argentina, y fotógrafos del exterior como Frans Lanting, Joel Sartore o Art Wolfe. En la actualidad hay muchos fotógrafos que admiro o que me inspiran a través de su trabajo; sin duda grandes fotógrafos como Paul Niklen, Tim Laman, Brian Skerry y Jose Benito Ruiz. Muchos españoles como Uge Fuertes Sanz, José Pesquero, Mario Cea o Cristóbal Serrano; pero también jóvenes fotógrafos que están marcando tendencias como Marco Gaiotti, Michel Doultremont, Sandra Bartocha, Bastien Riu o Javier Aznar por mencionar solo algunos.

¿Tenes algún lugar “ideal” donde te gusta ir a hacer fotos?
Antes de vivir en Puerto Madryn, viví mucho tiempo en La Plata (Buenos Aires), mientras estudiaba biología. Durante muchos de esos años viajaba periódicamente (entre una y tres veces por año) a los Esteros del Ibera en Corrientes. Sin duda, durante todo ese tiempo, fue mi destino favorito y sigue siendo uno de mis preferidos, aunque por cuestiones de distancia y trabajo, ya casi no lo visito.
Otros lugares que he visitado, que me han marcado y me gustaría volver son la Antártida, las Islas Malvinas, Torres del Paine, el bañado La Estrella, la costa patagónica en general, la puna de La Rioja y Catamarca, el Pantanal en Brasil, algunos lugares de Bolivia, Venezuela y Costa Rica. Pero, por cercanía a mi zona de residencia y por el lugar que ocupan en mi corazón, elijo los alrededores de Puerto Madryn y Peninsula Valdes y los bosques de Araucaria y Nothofagus en la cordillera neuquina donde me crié.

¿Qué parte de tu equipo no fotográfico nunca olvidas cuando salís de viaje?
Salvo que este muy restringido por el peso o el espacio, suelo llevar siempre conmigo unos prismáticos; muchas veces no los uso, pero muchas otras me dan la posibilidad de observar a los animales a la distancia sin modificar su comportamiento y así planificar como actuar; o también sacarme una duda sobre algo que, a simple vista, no puedo distinguir y así ahorrar tiempo.
También suelo llevar una linterna y algo de abrigo extra. Muchas veces las condiciones climáticas cambian repentinamente y, si no tenemos ropa adecuada, tendremos que abandonar la jornada fotográfica o por lo menos dejaremos de disfrutarla, y esto ira en detrimento de los resultados obtenidos.

¿Sos de los que piensan previamente la fotografía que quieren lograr, o dejas que la naturaleza te sorprenda en cada salida?
Las dos cosas. Hay fotos que logré después de años de imaginármelas. Algunas las tengo en mente y aun no las he podido conseguir. Pero también tengo fotos que me gustan mucho y que se dieron gracias a una buena cuota de suerte. Claro que la suerte, para que actúe, tiene que encontrarte trabajando, difícilmente obtendremos una buena imagen desde el living de casa.
Por otro lado, tampoco es solo suerte. Cuando salimos al campo de “cacería fotográfica” y logramos una buena fotografía es porque supimos dónde buscar, cómo acercarnos, dónde pararnos, cómo setear la cámara, cómo anticiparnos a los acontecimientos, etc. Y todo eso, poco tiene que ver con la suerte, más bien se trata de experiencia y conocimiento previo; esto se logra con práctica y estudio.
Saber manejar el equipo sin pensar y conocer el ambiente y a nuestro sujeto, son cuestiones clave para el éxito.

¿Qué significó ser el primer fotógrafo argentino nominado en el Wildlife Photographer of the year?
¡Muchas cosas! Emoción muy profunda. Me sentí muy honrado, reconfortado por ese reconocimiento a mi trabajo y pasión.
También sentí, de alguna manera, el peso de la responsabilidad por representar a mi país en ese importante certamen, donde están puestos los ojos de especialistas de todo el mundo.
En cierta forma significó un quiebre. Un antes y un después en mi carrera fotográfica. Pero más que nada por cuestiones internas, que tienen que ver con la confianza en uno mismo y en la forma de ver y valorar mi propio trabajo.

¿Qué te dejó esa experiencia?
Bueno…, en realidad me gusta tomarlo como un proceso que involucró unos años. Si bien esa primera foto premiada, en el WPY 2015, fue tal vez la de mayor impacto, justamente por ser la primera, luego vinieron 2 fotos más premiadas en los próximos 3 años. Y para la segunda de ellas, en 2016, tuve la posibilidad de asistir a la gala de premiación en el Museo de Historia Natural de Londres.
Ver mi foto allí, conocer personalmente a grandes fotógrafos (como Tim Laman quien fue el ganador total ese año) y ser “mimado” por los organizadores del más prestigioso de los concursos del mundo en esta temática, fue una experiencia de esas que te marcan para siempre.

¿Crees que hay diferentes estilos, tendencias o modas en la fotografía de naturaleza?
¿Cómo estamos en Argentina respecto al resto del mundo?

Si bien desde siempre existen, en la fotografía de naturaleza y en sentido amplio, distintos estilos o tendencias, yo creo que, en el inicio, esta actividad fue mayormente una herramienta para documentar ambientes, especies o procesos, más que una forma de expresión artística, como tal vez sí lo fueron otras ramas de la fotografía.
También es bastante común que, la mayoría de los que estamos en esto, nos hayamos iniciado más buscando el registro que tratando de expresar un sentimiento o causar una sensación en el espectador. Ese fue al menos mi caso y el de muchos colegas conocidos.
Desde un tiempo a esta parte se han hecho más fuertes otras tendencias que muestran a la naturaleza de una manera más abstracta, o que dejan un poco de lado el intento de plasmar la estricta realidad para pasar a ser imágenes que representan más una visión personal del propio autor.
Creo que muchos fotógrafos, en algún punto de nuestra carrera, hemos sentido la necesidad de salirnos de esos esquemas donde nos iniciamos, para buscar un estilo más personal que nos permita expresarnos a través de esta disciplina.
En otros lugares del mundo, como es el caso de muchos países de Europa por ejemplo, estas tendencias o variedad de estilos, se vienen haciendo notar desde hace muchos años. En Argentina en cambio, ésta apertura se dio más recientemente y fue solo hace unos pocos años que empezamos a explorar nuevas técnicas y estilos y, sobre todo, buscar esa forma de expresarnos a través de la fotografía de naturaleza y no solo mostrar el mundo tal cual se ve.
Quiero destacar, como siempre lo hago cuando opino sobre este tema, que no sugiero que uno de estos estilos sea mejor que los otros, o que sea una suerte de evolución desde un estado inicial a uno final. Ni siquiera que los estilos sean excluyentes entre sí.
Sin ir más lejos, personalmente incluyo diferentes técnicas y estilos en trabajo cotidiano, disfruto de ellos y considero que todos son importantes y necesarios.
Creo que lo interesante es hacer las fotografías que nos sirvan para expresarnos en determinado momento de nuestras vidas, y no atarnos a lo que supuestamente deberíamos hacer como fotógrafos de vida silvestre.

A tu parecer, ¿qué hace que una fotografía sobresalga del resto?
El impacto visual y la historia que cuenta. Actualmente estamos “bombardeados” por imágenes constantemente, muchas son de vida silvestre. Es cada vez más difícil que una foto se destaque del resto, que te haga parar un instante y ponerte a pensar, a explorar la imagen, a entender qué te está queriendo contar. La historia o mensaje puede ser importante a veces, pero para que el espectador lo “escuche” primero tenés que captar su atención, y eso se logra con el impacto visual.

¿Si sólo pudieras tomar una cámara y un lente para salir al campo, cuál sería?
Elegiría la Canon EOS 1DX y el Canon 100-400 mm, por su versatilidad y buena calidad de imagen.

¿Qué consideras que se necesita para dedicarse a la fotografía de naturaleza?
Principalmente se necesita pasión. Es una rama de la fotografía que, para realizarla más o menos bien, requiere esfuerzo, dedicación y hasta sacrificio. Por eso creo que sin pasión por la actividad, es muy difícil llegar a destacarse o a sentirse gratificado.

¿Cuál es el tema que ahora conoces y que lamentas no haber sabido cuando comenzaste?
¡Uf…! Muchos…, mi formación fue prácticamente autodidacta y no conté con casi nada de información específica hasta muchos años después de haber arrancado a sacar fotos; sumado a que era fotografía analógica, por lo que no podías ver que estabas sacando hasta mucho tiempo después.
Cometí errores como confundir una foto trepidada con falta de foco fino, me llevo mucho tiempo darme cuenta que el trípode podía ser muy útil a veces, por ejemplo!

Como actual presidente de AFONA, ¿qué esperas de la asociación en el futuro?
Espero que la pelota siga rodando y se haga cada vez más grande. Que se siga sumando gente con ganas de trabajar por la fotografía de naturaleza Argentina y la conservación, y que siempre haya quienes mantengan la llama de AFONA encendida para que esta comunidad siga creciendo.
Somos una asociación nueva, que recién está dando sus primeros pasos. Hoy me toca a mí dirigir un poco el timón de este barco, y por suerte cuento con un gran equipo a mi lado de gente muy comprometida que hace que esto funcione, y constantemente se están sumando nuevos socios con ganas de aportar desde su lugar. Pero este grupo que dio inicio a AFONA no va a estar por siempre, de hecho lo saludable seria que se renueve periódicamente. Entonces, lo que más deseo para el futuro de la asociación es que sigamos con este entusiasmo y compromiso y que se sigan sumando miradas frescas y proactivas.
Que este grupo inicial haya sembrado la semilla de algo muy grande para la historia de la fotografía de naturaleza de Argentina.



 



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