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SABEN QUE SOS UN FOTOGRAFO
DE NATURALEZA CUANDO...



foto © Rodrigo Fracalossi

 

01- Ya no te cuesta levantarte a la madrugada un fin de semana para viajar 100 km y estar en el lugar indicado cuando sale el sol.
02- Te sientes un ingeniero titulado al diseñar y construir tu propio hide casero.
03- Comienzas a llamar a la lechuza de campanario “Tito”.

04- Te pasas seis horas caminando en el campo cargando kilos de equipo en la espalda y, cuando llegas a casa, aun tienes fuerza para bajar las cientos de fotos que sacaste.

© Belen Etchegaray
05- No entiendes a la gente que entra en una negocio de fotografía y gasta menos de U$ 500.-
06- Comienzas a odiar a las personas que al ver tus fotos te dicen: “ahhh pero solo le sacas fotos a animalitos?”
07- Al subir al coche, vayas donde vayas, enumeras antes de salir: “llaves, billetera, registro, seguro, tarjeta verde, extinguidor... guía de aves”.
08- Aunque veas una excelente fotografía le buscas “la quinta pata al gato” solo para justificar que no es perfecta porque vos no la tomaste.
09- La gente no entiende que ahorres durante meses para comprarte un flash (si la cámara ya tiene flash).

© Belen Etchegaray
10- Comienzas a ver el mundo de manera rectangular aunque no tengas la cámara adelante del ojo.
11- Regresas de las vacaciones con tu familia y todos comienzan a notar que en las fotos no han sido retratadas las personas que participaron de ese viaje.
12- Le comentas a quien esté cerca cómo se llama el ave que está cantando... aun cuando no la pueden ver.
13- Sales a almorzar en tu día laboral y te detienes mirando los pájaros que se posan a pocos metros de ti, odiando no tener al menos un celular con cámara a mano.
14- Te transformas en un "bulto" camuflado que se mueve lentamente en el medio de un campo donde el resto de los mortales no ve nada de nada.

© Belen Etchegaray

© Belen Etchegaray
15- Te pasas 10 horas escondido esperando que el ave se pose en la ramita que colocaste estratégicamente.
16- Tienes más fotos de paisajes, flores y animales que de tus hijos.
17- Para dormirte enumeras mentalmente todo el equipo que tienes que llevar al día siguiente a la salida (y seguro algo te olvidas).
18- Alguna vez escuchaste comentarios como “ahhh!! Pero con esa cámara cualquiera saca esas fotos”, ... y sentiste ganas de partirle el lente en la cabeza sin ninguna clase de remordimiento.

© Patricia Mancilla Iglesias
19- Comienzas a tener pesadillas reiterativas que tratan que la especie -sea cual sea- siempre se posa cinco metros más allá del alcance de tu objetivo y que cuando quieres acercarte, se va.
20- Aquella especie que hace tiempo buscas retratar, aparece solo para posarse dándote la espalda por horas, instante en el cual deja de ser esa especie anhelada para pasar a ser un “ese bicho de mier...”.
21- Puedes vivir sin contacto humano, comida o agua… pero si se te acaba la batería y no tenes una de recambio… caos total!!!

© Belen Etchegaray

22- Tu coche favorito pasó a ser aquel que te puede llevar a esos lugares donde los demás no llegan.
23- Comienzas a notar un callo en la palma de la mano por el uso constante del mouse pasando fotos de Raw a JPG.
24- Todos comienzan a pedirte que saques las fotos del cumpleaños, del bautismo o la reunión familiar... jamás entendieron que sos fotógrafo de naturaleza.
25- Te comienzan a pasar aves volando por arriba de la cabeza pero no las ves por estar enfocado y concentrado en el posadero.
26- Realizas varios viajes de cientos de kilómetros solo y únicamente para fotografiar ese animalito que “te falta”.

© Belen Etchegaray
27- Una vez que lograste la foto, vuelves a realizar ese viaje de cientos de kilómetros solo para tratar de mejorar la foto lograda en el anterior viaje.
28- Al no poder salir de tu casa te conformas con pasar 4 horas arrodillado en el jardín buscando algún insecto, y si tienes suerte, luego estarás 3 horas más para sacarle una foto que te guste... y varias horas más ajustándola en el ordenador.

© Belen Etchegaray
29- La foto de una simple mosca en el jardín de tu casa, puede resultar tan fascinante como la de un león persiguiendo a una gacela en Africa.
30- Cada vez que aprendiste a usar las funciones nuevas del Photoshop, apareció una nueva versión del programa que te obliga a seguir investigando.
31- Finalmente decidiste socializar con tus amigos o familia, pero solo abriste la boca para comentar lo quemado que tenía los blancos la foto que decoraba el restaurante.
32- Cuando finalmente lograste que alguien te pida un presupuesto por una foto, aparece alguien que se la regala solo por verla publicada.
33- Te alegras doblemente cuando llega un fin de semana largo y tu mujer hizo planes con sus amigas, porque así te puedes escapar a algún lado con la cámara sin culpas.
34- Comienzas a tomarle fotos a arañas peludas y serpientes cuando antes el solo nombrarlas te ponía la piel de pollo.

© Pancho Rebollo Paz
35- Tus amigos piensan que tienes alguna clase de "problema" cuando les hablás de las horas que pasaste armando un posadero, de la variedad de semillas que compraste para los comederos... y de cuáles son los alimentos preferidos de cada ave de tu jardín.
36- Las tarjetas de memoria de varios Gb y las baterías pasan a ser elementos indispensables en tu vida.
37- Algún amigo atinó a tomar las ramas que tenías guardadas con la intención de alimentar el fuego del asado, sin entender que las guardaste para construir un posadero... y ante tu grito desaforado, ninguno de los presentes entendió la importancia de esa "ramita".
38- Te das cuenta que toda persona que salga a sacar fotos con vos tiene una mejor cámara, un lente más luminoso o de más alcance.

© Belen Etchegaray
39- Te pasas días enteros estudiando las mil técnicas posibles para obtener la imagen de un colibrí en vuelo y con las alas congeladas.
40- Estas pensando seriamente en tomar clases de yoga para aprender todas las posiciones posibles para no quedarte acalambrado dentro del un hide.
41- No quieres que nadie te hable cuando estas tomando fotos en el jardín, pero cuando lográs la foto, llamás a los gritos a toda la familia para que la vean.
42- Tus amigos, familiares y conocidos solo logran captar tu atención total cuando te dicen “foto...”.
43- De a poco las fotografías familiares que decoraban la sala fueron reemplazadas por otras de paisajes donde no hay gente.
44- A tu hijo de dos años le regalaste una cámara compacta y una guía de aves para su cumpleaños.
45- Comienzas a odiar que los teléfonos celulares con cámara de fotos no tengan estabilizador de imagen.
46- Escuchas hablar a un fotógrafo de otra rama de la fotografía y piensas que lo que hace es una tontería comparado con lo tuyo.

© Belen Etchegaray
47- Después de varias horas de caminata sin ver nada, caminas 100 mts más, y después de esos otros 200 mts más; y después de esos, otros 200... y así el resto de la tarde sin resignarte que en esa zona no hay animales; y al regresar a casa aun estas feliz.
48- Una mañana de domingo, y medio dormido, tratas de explicarle a tu suegra de 87 años las ventajas de un lente más luminoso y con mas alcance.
49- Te das cuenta que tu vida social comienza a perder sentido si hay sol y piesas que puedes estar en otro lado tomando fotos.

© Pancho Rebollo Paz
50- Comienzas a desarrollar toda clase de técnicas ridículas para pasar desapercibido en el campo sin importarte lo que piensen quienes te ven bajar del coche vestido de esa manera.
51- Miras películas, videos, o series en la televisión y te imaginas la cantidad de fotos que habrías sacado en esos lugares.
52- Las vacaciones las comienzas a programar a raíz de las posibilidades fotográficas que hay en el lugar.
53- Comienzas a negociar con tu familia para ir una semanita a Gesell y una semana a algún lugar para sacar fotos.
54- Alguien ve tus fotos y lo primero que te pregunta es "qué equipo tenés?"... para seguir el comentario de "ahhh, con razón!!", motivo más que suficiente para que nazcan tus instintos asesinos.
55- Despiertas a la noche a tu compañero/a solo para decirle “escucha… escucha!! Esa que canta es una ranita que se llama….”
56- No puedes pasar por un negocio de fotografía sin pararte a mirar la vidriera por lo menos menos 15 minutos.
57- Tu sueño más grande es ganarte el loto, el quini o el gordo de navidad para poder comprarte lo que quieras en B&H.
58- Piensan que estudias biología o veterinaria cuando te escuchan hablar de animales.
59- Conectarse a Internet significa “hacer una pasadita” por la web para subir y comentar algunas fotos… y esa “pasadita” se transforma en un ritual diario de horas del que no se puede prescindir.
60- En las librerías ya no miras libros de tu profesión, sino que buscás los del National Geographic.
61- Miras un partido de fútbol o de tenis y te detienes a mirar los equipos que tienen los reporteros gráficos, olvidándote de dónde fue la pelotita o quien ganó el partido.

© Belen Etchegaray
62- Podrías empapelar las paredes de tu oficina con precios y “reviews” de cámaras y accesorios de fotografía.
63- Comienzas a pensar que los filtros de menos $ 250 no son buenos.
64- Sabes que siempre hay algo más que te gustaría tener dentro de la mochila.
65- A pesar de haberte recostado sobre un hormiguero, sigues caminando como si nada tras el pajarito que se te voló 50 metros más adelante sin sacarle la vista de encima.
66- Te caes en el campo y siempre llegás al piso con el brazo en alto sosteniendo la cámara.
67- Comienza a llover y te sacas la campera para proteger el equipo por más que termines con una pulmonía.
68- Vas a cenar con amigos un viernes y piensas que de todos los comensales ninguno se va a levantar a las 4 am para ir a sacar fotos a la mañana siguiente.
69- Comienzas a pensar en cambiar el color plateado de tu coche por uno más verdecito.
70- Después de haber sacado fotos al amanecer desde el río, ves pasar a la gente en bicicleta y piensas que están locos de estar haciendo eso a esa hora cuando podrían estar durmiendo un rato más.
71- Estas yendo para algún lugar que no sea el campo y sentís que te falta una parte de ti (claro! No tienes la mochila, ni la cámara, ni el trípode).
72- Tu sueño es tener el lente con más alcance que exista en el mercado aunque después no sepas como cargarlo.
73- Ves a tus hijos irse a dormir, que la película que estaba viendo tu mujer terminó y sigues sentado en la PC pasando las fotos a JPG.
74- Sales al campo y pones el lente largo sintiendo que ese hecho hace que mágicamente desaparezcan todos los animales que tenías a la vista.

© Belen Etchegaray

© Belen Etchegaray
75- La gente te mira con cara de loquito al contarle que estuviste en una montaña con la nieve hasta la rodilla y 20 grados bajo cero solo para sacar una foto... y que lo disfrutaste!!!!
76- Veías que antes cambiabas con tus amigos CDs de música y ahora se convirtieron en CDs con programas de edición de imágenes.
77- Tus amigos y familiares comienzan a aceptar que si te detuviste a tomar una foto, es mejor sacar el mate, los bizcochos, las reposeras, un libro y hasta pensar en una siesta para esperar a que termines.
78- Una parada en la ruta para hacer pis es motivo suficientemente justificado para detenerte solo y unicamente donde hay un buen paisaje y así poder agarrar la cámara.
79- Comienzas a sentir que tus instintos asesinos vuelven a incrementarse con preguntas del tipo “pero para que hiciste semejante viaje, yo saque una foto similar en el zoológico??!!”.

© Belen Etchegaray
80- En tu casa de fin de semana para todos tus vecinos sos el “loquito que saca fotos”.
81- Odias haber llevado el trípode o haberlo dejado en casa (en ambos casos por igual).
82- Te das cuenta que tu mochila tiene menos compartimientos de los que necesitarías.
83- Te puedes pasar tardes tratando de coser una capa camuflada hasta terminarla, aun cuando en tu vida nunca te cosiste ni un botón.
84- Abres el placard y solo tienes ropa de color verde, marrón y camuflada.
85- En el camping te miran extrañados al estar a la noche sacando fotos sin flash y apuntando al cielo.
86- Al bajar las fotos a la PC pareciera que te estas conectando con la NASA y nadie te puede distraer.

© Belen Etchegaray
87- Sin saber nada de electrónica comienzas a tomar cursos on line para aprender a hacer una barrera de infrarrojos casera.
88- Sientes haber sacado la foto de tu vida y al subirla a Internet te das cuenta que hay cientos similares.
89- Comienzas a odiar los blancos y negros puros en un mismo encuadre.
90- El equilibrio de tu vida se comienza a regir por la regla de los tercios.
91- Después de muchos años de estudio y millones de fotos, te comienza a dar bronca que cualquiera que se compre una cámara digital se proclame fotógrafo.
92- Viajas el fin de semana a visitar a la abuela al geriátrico y por las dudas llevas la cámara, el trípode, el flash, el posadero, el alpiste, etc.
93- Te enojás porque alguien te dice que agrandando la foto se ven “cuadraditos” en vez de píxeles.
94- Comienzas a debatir acaloradamente si era mejor la analógica a la digital.

© Patricia Mancilla Iglesias
95- Te pones feliz porque encontraste el laboratorio que entiende cuando le dices “copía la foto sin tocarle ningún parámetro”.
96- Usas la frase “me hace ruido” aunque nada esté sonando.
97- Ahorcarías a alguien sin remordimiento cuando le muestras la que crees tu mejor foto y te dice “sí, pero yo le hubiera puesto (o sacado)..."
98- Comprendes que todos los animales, e indefectiblemente, siempre se posarán con una rama o pasto adelante.
99- Pienses que te encantaría que existiera el ctrl+z cuando se te escapó un animal antes de poder fotografiarlo.
100- El que atiende el laboratorio de tu barrio comienza a sentir miedo de entregarte las fotos que le dejaste.
101- El médico te dice que tienes que hacer reposo un fin de semana y piensas que está demente.
102- Piensas seriamente en crear una religión para adorar a los megapíxeles.
103- Te pegas un flor de porrazo en el campo y lo primero que miras es que el equipo no tenga un solo rayón… después te miras los propios raspones.
104- Tu peor fantasma comienza a llamarse “suciedad en el sensor”.

© Belen Etchegaray
105- Una relación de pareja no funciona y la llamas “error 99”.
106- Juntarse con algún amigo pasa a ser lo mismo a “haceme la gamba mientras espero que el pajarito se pose en esa rama”.
107- De solo usar el Word y el Excel, pasas a no poder prescindir del Photoshop, Lightroom, Zoombrowser y otros.
108- Odiando las matemáticas te encuentras haciendo cálculos de cuántos bits tiene un RAW.
109- Las especies dejaron de tener solo nombre común y ahora también tienen uno científico.
110- No importa qué animal es, sino si podrías tomarle una foto.

© Belen Etchegaray
111- Pasas más tiempo sentado en la PC desculando programas o leyendo tutoriales que del tiempo que le dedicas a tus hijos para ayudarlos con la tarea.
112- Piensas mil veces “no debo” antes de sacar una ramita o pasto que molesta en la composición.
113- Una simple gota cayendo en la canilla del baño te dispara las mil fotos diferentes que podrías sacar.
114- En tu casa comienzas a ver con alegría todos los insectos que antes matabas con "Raid" indiscriminadamente.
115- De golpe comienza a interesarte la jardinería con la sola intención de colocar aquellas plantas que atraen animales.
116- No te importa manejar 12 horas seguidas, para estar 5 horas caminando al sol con la cámara al cuello, sin poder tomar una sola foto.

© Patricia Mancilla Iglesias
117- Perder una tarjeta con fotos puede ser causal de suicidio.
118- Después de todo un día caminando en el campo regresas a casa sin una sola foto y dices “pero el contacto con la naturaleza es impagable”.
119- La mejor foto es aquella que aun no sacaste.
120- Entras en grandes depresiones cuando te das cuenta que el equipo que finalmente terminaste de pagar, ya tiene tres modelos nuevos y que el tuyo ya sale la mitad de lo que lo pagaste.

© Belen Etchegaray
121- Los únicos programas de televisión que atraen tu atención son Animal Planet o NatGeo.
122- Descubres que los únicos pares de zapatos buenos que tienes son los de trekking.
123- Miras con nostalgia esos dos rollos de película que aun guardás en la heladera y sueñas con comprarte un cañón para poder proyectar tus fotos más grandes desde la PC.
124- No te importa trabajar doble turno cuatro días seguidos con tal que tu jefe te deje salir de franco el viernes para irte de viaje con tus amigos (fotógrafos).
125- Te comienzas a sentir Mc Gibber al tratar que las pilas caminen cuando hace 10 grados bajo cero.
126- Tus amigos comienzan a enajenarse cuando les preguntas por "el campo zonal”, “rango dinámico”, “balance de blancos”, “espacio de color” e “histogramas”.

© Matias Romano
127- Al colocarte las gafas piensas en “hacer foco” para leer el periódico.
128- Comienzas a discutir sobre “Canon vs Nikon” con la misma pasión con la que discutes por tu equipo de fútbol.
129- El clima comienza a ser la razón principal de tus cambios de humor.
130- Mirás con envidia a aquellos que toman fotos con su pequeña y liviana compacta, cuando a ti te duele la espalda y el cuello de cargar el equipo durante todo el día.
131- Cuando ves un fotón en la pantalla del ordenador piensas "con una compacta no la hubiera podido lograr"... y todos los dolores de espalda desaparecen.
132- Comienzas a descubrir especies identificables y no solo dibujitos animados al ver “La era del hielo II” con tus hijos.
133- Te das cuenta que tienes amigos de la infancia y amigos fotógrafos.
134- Comienzas a hablarle a los animales como si éstos te fueran a responder.
135- Un Unimog o un motorhome pasan a ser tu ideal de transporte.
136- Borraste una tarjeta de memoria por error y es razón más que suficiente para que nadie te hable por una semana.

© Guillermo P. Jimeno
137- Comienzas a sentirte inmune a las picaduras de los mosquitos.
138- La primavera es tu época preferida del año.
139- Comienzas a descubrirles cosas fascinantes a los bichos más feos.
140- Ningún ahorro es suficiente para poder comprarte todo lo que quisieras tener en la mochila.
141- Una calamidad es haber cargado el trípode por horas para darte cuenta que dejaste la zapata en el equipo que dejaste en casa.

© Belen Etchegaray
142- Sientes que cualquier clase de bolsa lo suficientemente grande funciona a la perfección los días de lluvia para poder seguir tomando fotos.
143- Tus CDs y DVDs aumentan proporcionalmente a la cantidad de horas pasadas en el campo y frente a la computadora.
144- Un cable disparador de 40 mts te crea la misma fascinación que el primer Nintendo que te regalaron de chico.
145- Tu ropa Mantagne tiene el mismo valor que tu traje Armany.
146- Tus revistas de fotografía compiten en cantidad con las de decoración y moda de tu mujer en la mesita ratona de la sala.
147- Te olvidas de sacar a pasear al perro, pero jamás de cambiarle el agua al bebedero de los colibríes.

148- Eres la persona más feliz del planeta cuando tu hijo toma su cámara de fotos compacta y se pone a tomar fotos en el jardín junto a vos.
149- Tienes todo el equipo que crees necesitar, siempre aparece alguien mostrándote el chiche nuevo que acaba de salir a la venta en Estados Unidos.
150- La foto que tomaste el año pasado te parezca un desastre comparada a las que has tomado en la última salida.
151- Uno de tus sueños más grandes es ver publicada una foto tuya en el National Geographic.
152 - Una tarjeta de memoria de 2 Gb te dura media jornada, cuando al resto de los mortales tardan meses en llenarla.
153 - Cuando todo el equipo que tienes, sale tanto como su coche.
154 - Comienzas a tener sueños en HDR.

155 - Sufres del "síndrome de abstinencia fotográfica" y tienes que salir a saca fotos aunque sea a tu mascota.

156- Cuando vas al acto academico de 7º grado de tu unica sobrina, y no llevas la camara porque no hay ningun bicho ni paisaje!!!!

157- Muestres esta lista a gente que no es fotógrafa de naturaleza y esperes que se sonrían como vos.

© Belen Etchegaray
158- Al final de leer todo esto no pienses que estas listo para entrar en el loquero, si no que, por el contrario, piensas: “si, definitivamente esto es lo que me apasiona”.
© Belén Etchegaray / FNA
(Actualizado Dic 2009)
Permitida su reproducción nombrando a la autora y a www.fnaweb.org


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